Los probióticos son microorganismos vivos que se toman o se aplican en el cuerpo con la intención de que tengan beneficios para la salud. Así los define el NCCIH, el centro de los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. que estudia las terapias naturales. Están en el yogur y otros alimentos fermentados, en suplementos y hasta en productos de belleza.
¿Para qué sirven? El NCCIH dice que han mostrado resultados prometedores para varios propósitos de salud, entre ellos prevenir la diarrea que aparece al tomar antibióticos. Y en la misma página lo dice sin rodeos: en la mayoría de los casos todavía no se sabe cuáles probióticos ayudan y cuáles no. Hay una razón de fondo para esa respuesta, y cambia la forma de leer cualquier etiqueta.
Primero: «probiótico» no es un solo producto
Decir «tomo probióticos» es como decir «tomo plantas»: hay muchísimos, y no hacen lo mismo. Los más comunes son bacterias de dos grupos, Lactobacillus y Bifidobacterium, pero dentro de cada grupo hay especies y cepas distintas. El NCCIH lo explica con un ejemplo: si un tipo específico de Lactobacillus ayuda a prevenir una enfermedad, eso no quiere decir necesariamente que otro tipo de Lactobacillus tenga el mismo efecto.
Por eso el nombre completo importa. En una revisión de 2018 sobre los cólicos del bebé, 5 de los 7 estudios usaron el mismo probiótico, Lactobacillus reuteri DSM 17938: el grupo, la especie y, al final, el código de la cepa. Un producto que solo diga «Lactobacillus» no te permite saber si es el que se estudió.
Lo digestivo: lo que encontraron las revisiones
Esto es lo que resume el NCCIH, uso por uso, con la seguridad que la propia fuente le da a cada resultado:
| Para qué | Lo que encontraron las revisiones | Qué tan firme es |
|---|---|---|
| Diarrea por antibióticos, en personas no hospitalizadas | Una revisión de 2017 con 17 estudios: tomar probióticos con los antibióticos se asoció con una reducción de cerca de la mitad en la probabilidad de tener diarrea. | Conclusión tentativa: la calidad de los estudios era solo moderada. |
| Diarrea por antibióticos, según la edad | Una revisión de 2016 con 30 estudios: pueden ayudar en personas jóvenes y de mediana edad, pero en las personas mayores no se ha demostrado un beneficio. | No se sabe si de verdad no funcionan en los mayores. |
| Diarrea por antibióticos en niños | Una revisión de 23 estudios encontró un efecto protector. | Evidencia de calidad moderada. |
| Diarrea por C. difficile, en adultos y niños que reciben antibióticos | Pueden reducir el riesgo. | Certeza moderada. No se sabe qué tipos de probióticos serían los más útiles. |
| Estreñimiento en personas mayores | Una evaluación de 2017 de 9 estudios: los probióticos produjeron un beneficio pequeño pero significativo. | Pequeño, pero a favor. |
| Colon irritable | Pueden tener efectos beneficiosos sobre los síntomas en general y el dolor abdominal. | No fue posible sacar conclusiones definitivas sobre su eficacia. |
| Cólicos del bebé | Una revisión de 2018 con 7 estudios, 5 con Lactobacillus reuteri DSM 17938: ese probiótico se asoció con un tratamiento exitoso, sobre todo en bebés con lactancia materna exclusiva. | Un resultado de una cepa concreta, no de los probióticos en general. |
| Colitis ulcerosa | Una revisión de 2014 con 21 estudios: sumar probióticos, prebióticos o simbióticos al tratamiento convencional podría ayudar a lograr o mantener la remisión. | Es un «podría», y como complemento del tratamiento, no en su lugar. |
| Enfermedad de Crohn | Una revisión de 2014 no encontró evidencia de que fueran beneficiosos. | Sin beneficio demostrado. |
Lo que se estudia fuera de la digestión
La ficha del NCCIH revisa además otros usos. Varios se deciden en el hospital, no en la farmacia:
| Para qué | Lo que encontraron las revisiones | Qué tan firme es |
|---|---|---|
| Enterocolitis necrotizante, una enfermedad grave y a veces mortal de los bebés prematuros | Una revisión de 2017 con 23 estudios: los probióticos ayudaron a prevenirla. | Es un tratamiento de hospital. En prematuros también se han reportado infecciones graves con probióticos (ver abajo). |
| Sepsis en bebés prematuros | Una revisión de 37 estudios: ayudaron a reducir el riesgo. | Igual que la anterior: lo decide el equipo médico. |
| Encefalopatía hepática | Una revisión de 2017 con 21 estudios: probablemente tuvieron efectos beneficiosos frente a placebo o a no recibir tratamiento. | Los estudios eran en general de baja calidad, y no se sabe si son mejores que la lactulosa. |
| Enfermedad de las encías (periodontal) | Una revisión de 2016 con 12 estudios: podrían ser un complemento útil del tratamiento, al reducir las bacterias que causan la enfermedad. | Los efectos pueden variar entre probióticos. |
Fíjate en la última columna de las dos tablas: hasta en los resultados a favor, la fuente habla de conclusiones tentativas, de calidad moderada o baja, o de efectos que cambian según el probiótico. Si una etiqueta promete más que eso, promete más que la evidencia.
¿Y los probióticos para la mujer?
Es de lo que más se busca en Colombia y México. La ficha del NCCIH que usamos de base no trata la salud vaginal, así que aquí no te vamos a dar una respuesta que esa fuente no da. Si lo estás pensando por infecciones que se repiten o por molestias íntimas, es una pregunta para tu ginecólogo, que puede decirte si hay una cepa estudiada para tu caso.
Probióticos, prebióticos y simbióticos: tres palabras que se confunden
| Palabra | Qué es, según el NCCIH |
|---|---|
| Probióticos | Microorganismos vivos que se busca que tengan beneficios para la salud. |
| Prebióticos | Componentes de los alimentos que no se digieren y que estimulan de forma selectiva el crecimiento o la actividad de microorganismos deseables. |
| Simbióticos | Productos que combinan probióticos y prebióticos. |
Yogur o cápsula: lo que conviene saber de la etiqueta
Muchos probióticos se venden como suplementos dietarios, y en EE. UU. eso significa que no necesitan aprobación de la FDA antes de salir a la venta. El NCCIH explica que cuando un probiótico se vende como medicamento, en cambio, tiene que cumplir requisitos más estrictos y demostrar en ensayos clínicos que es seguro y eficaz para su uso. Además, se ha reportado que algunos productos contienen microorganismos distintos a los que dice la etiqueta.
En la práctica, antes de comprar mira:
- Que el nombre del microorganismo esté completo, con la especie y, si es posible, la cepa.
- Para qué te lo estás comprando, y si ese uso aparece en las tablas de arriba con alguna evidencia.
- Que no lo estés usando para aplazar una consulta. El NCCIH pide no usar los probióticos como razón para posponer la visita al médico por cualquier problema de salud.
Quién debe consultarlo antes
El NCCIH cuenta que los probióticos tienen una larga historia de uso aparentemente seguro, sobre todo en personas sanas, pero que pocos estudios han mirado su seguridad en detalle y falta información sólida sobre qué tan seguido aparecen efectos secundarios y qué tan graves son. Hay grupos en los que la cuenta cambia:
- Personas con enfermedades graves o con el sistema inmune debilitado: el riesgo de efectos dañinos es mayor.
- Bebés prematuros: se han reportado infecciones graves o mortales en prematuros que recibieron probióticos. En ellos, los riesgos tienen que sopesarse con cuidado contra los beneficios.
- Cualquier persona: el NCCIH recomienda consultar primero con tu profesional de la salud si estás pensando en tomar un suplemento de probióticos.
Si lo que te preocupa es la digestión en general, en suplementos para la digestión repasamos otras opciones, y en las frutas que producen gases lo que pasa con la hinchazón después de comer.