Exceso de gases: cómo  aliviar el malestar

Exceso de gases: cómo  aliviar el malestar 

Si sientes el abdomen inflamado, presión incómoda o la necesidad constante de expulsar aire, es muy probable que estés lidiando con un exceso de gases. Esta es una de las molestias digestivas más comunes y, aunque rara vez es grave, sí puede resultar muy incómoda y afectar la calidad de vida, el ánimo e incluso la confianza en situaciones sociales.

Hablar de gases todavía genera incomodidad, pero la realidad es que todos los producimos a diario. El problema aparece cuando la cantidad es mayor de lo normal o cuando el cuerpo tiene dificultades para eliminarlos. En esos casos, la hinchazón, el dolor o la sensación de pesadez se vuelven protagonistas del día.

Muchas personas normalizan el malestar y aprenden a convivir con él sin saber que, en la mayoría de los casos, el exceso de gases está relacionado con hábitos cotidianos, la forma de comer, el tipo de alimentos que se consumen o incluso el nivel de estrés. Entender qué está pasando en tu sistema digestivo es el primer paso para aliviar el problema.

El sistema digestivo es sensible y responde a múltiples factores. Comer rápido, tragar aire sin darte cuenta, consumir ciertos alimentos o atravesar periodos de ansiedad puede alterar el equilibrio normal de la digestión. Cuando esto ocurre, los gases se acumulan y generan molestias que pueden variar a lo largo del día.

En este artículo encontrarás una explicación sobre el exceso de gases, organizada según su causa. Aprenderás a identificar qué tipo de gases tienes, qué hábitos suelen empeorarlos y qué acciones concretas pueden ayudarte a reducir la hinchazón y mejorar tu bienestar digestivo. El objetivo es que te sientas acompañado, informado y con herramientas prácticas para empezar a sentirte mejor.

Tabla de contenido 

  • Qué es el exceso de gases y por qué ocurre
  • Exceso de gases según su causa
  • Cómo identificar el tipo de gases que tienes
  • Qué hacer para reducir el exceso de gases según su origen
  • Hábitos diarios que ayudan a prevenir los gases
  • Cuándo consultar a un profesional de la salud

Qué es el exceso de gases y por qué ocurre

Los gases intestinales se producen principalmente por dos motivos: el aire que tragamos al comer o beber, y la fermentación de ciertos alimentos durante la digestión. En condiciones normales, el cuerpo elimina estos gases sin dificultad.

El exceso de gases aparece cuando se produce más aire del habitual o cuando el sistema digestivo no logra expulsarlo de forma eficiente. Esto puede generar distensión abdominal, dolor, ruidos intestinales y una sensación constante de hinchazón que resulta muy incómoda.

Exceso de gases según su causa

No todos los gases se originan de la misma manera. Identificar la causa principal permite elegir mejor las soluciones y evitar tratamientos genéricos que no siempre funcionan.

Gases por digestión lenta

Cuando la digestión es lenta, los alimentos permanecen más tiempo en el tracto digestivo. Esto favorece la fermentación y la producción de gases. Este tipo de gases suele aparecer después de comidas copiosas o muy grasas.

La sensación más común es de pesadez y abdomen lleno, acompañada de hinchazón progresiva a lo largo del día. En estos casos, el cuerpo necesita apoyo para procesar mejor los alimentos.

Gases por alimentos fermentables

Algunos alimentos, especialmente aquellos ricos en ciertos carbohidratos, pueden fermentar más durante la digestión. Legumbres, algunas verduras, bebidas carbonatadas y productos ultraprocesados suelen estar involucrados.

Este tipo de gases aparece con mayor frecuencia pocas horas después de comer y puede variar según la sensibilidad individual. No significa que estos alimentos sean “malos”, sino que quizá el cuerpo necesita ajustes en la cantidad o la forma de consumo.

Gases por aerofagia

La aerofagia ocurre cuando se traga aire en exceso al comer rápido, hablar mientras se come, masticar chicle o beber con pitillo. Este aire no proviene de la digestión, sino del hábito en sí.

Suele manifestarse como eructos frecuentes y sensación de presión en la parte superior del abdomen. Muchas veces pasa desapercibida, pero corregir el hábito puede marcar una gran diferencia.

Gases por estrés y ansiedad

El sistema digestivo está estrechamente conectado con el sistema nervioso. El estrés y la ansiedad pueden alterar el ritmo digestivo, provocando digestiones irregulares y mayor producción de gases.

En estos casos, el exceso de gases suele ir acompañado de otros síntomas como dolor abdominal difuso o cambios en el tránsito intestinal.

Suplementos para el estrés y la ansiedad, pueden ayudar. Adoptógenos como: Ashwagandha, fórmulas como la Maca y minerales como el suplemento de Magnesio, son un gran apoyo. 

Gases por intolerancias o sensibilidad digestiva

Algunas personas presentan intolerancia a la lactosa, sensibilidad al gluten u otras dificultades para digerir ciertos componentes de los alimentos. Esto genera fermentación excesiva y acumulación de gases.

Cuando los gases aparecen siempre tras consumir un mismo alimento, conviene prestar atención y considerar una evaluación profesional.

Cómo identificar el tipo de gases que tienes

Observar cuándo aparecen los gases, qué comes antes de sentir el malestar y cómo evoluciona la hinchazón a lo largo del día puede darte pistas importantes.

Por ejemplo, si el abdomen se hincha progresivamente, podría tratarse de digestión lenta o fermentación. Si los eructos aparecen justo después de comer, la aerofagia puede estar involucrada. Esta autoobservación es una herramienta valiosa para entender tu digestión.

Qué hacer para reducir el exceso de gases según su origen

Cuando los gases están relacionados con digestión lenta, comer porciones más pequeñas y masticar despacio ayuda a que el estómago y el intestino trabajen de forma más eficiente.

En casos de fermentación excesiva, ajustar el consumo de ciertos alimentos y combinarlos de manera adecuada puede reducir la producción de gases sin necesidad de eliminarlos por completo.

Si la causa es la aerofagia, comer sin prisas, evitar hablar mientras masticas y reducir el uso de chicles o bebidas con gas suele tener un impacto positivo casi inmediato.

Cuando el estrés es un factor importante, incorporar momentos de pausa, respiración consciente y actividad física suave contribuye a regular el sistema digestivo.

En un enfoque integral del bienestar digestivo, algunos ingredientes naturales se han utilizado tradicionalmente para apoyar la digestión. El Fenogreco, por ejemplo, es conocido por su aporte de fibra y su uso tradicional para apoyar el proceso digestivo, mientras que el Milk thistle destaca por su relación con el cuidado hepático, un órgano clave en la digestión y el metabolismo de los alimentos.

Hábitos diarios que ayudan a prevenir los gases

Más allá de las acciones puntuales, los hábitos diarios juegan un papel fundamental. Comer con atención, respetar horarios, mantenerse activo y beber suficiente agua ayuda a que el sistema digestivo funcione de manera más equilibrada.

Adoptar una rutina digestiva consciente no solo reduce los gases, sino que mejora la relación con la comida y el bienestar general. 

Cuándo consultar a un profesional de la salud

El exceso de gases suele ser benigno, pero si el malestar es persistente, intenso o se acompaña de síntomas como dolor fuerte, pérdida de peso, cambios importantes en el tránsito intestinal o sangrado, es importante consultar a un profesional.

Escuchar al cuerpo y buscar orientación cuando algo no mejora es parte del autocuidado. En la mayoría de los casos, pequeños cambios marcan una gran diferencia y permiten recuperar una digestión más cómoda y tranquila.

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